Reseña: Onward (Unidos)

Imagen de la película Onward (Unidos) de Pixar

La percepción del geek, ñoño, nerd y gamer ha cambiado en los últimos años. Aquella imagen que representaba el estereotipo de alguien retraído e introvertido, a través de unos gruesos lentes o playeras con estampados de íconos de nicho, ha dejado de pertenecer a aquellos grupos para ahora abrirse paso dentro del público y cultura general.

Ya mucho se ha hablado sobre la popularidad que han retomado los contenidos relacionados a videojuegos, cómics, gadgets, juguetes y coleccionables; en gran parte gracias a su exposición en cine y televisión como lo hemos visto en The Big Bang Theory, el boom de las películas de superhéroes y videojeugos, además de todo lo generado por los usuarios en Internet a través de miles de canales de YouTube y podcasting.

En este sentido es Pixar Animation Studios quien ahora comparte su visión y postura sobre esta cultura y sus fanáticos, a través de la película Onward (Unidos).

Sencillamente considero que esta película es una carta de amor y un gran reconocimiento y homenaje para todas aquellas personas que se identifican y han permanecido fieles a sus gustos y preferencias sin importar la críticas o el rechazo.

El camino del héroe no es un arquetipo bajo la concepción de esta película, ya que en ella misma y en sus personajes habita la esencia de su aventura. Aquí la travesía de los protagonistas es literalmente trazada según las reglas de una partida de calabozos y dragones ambientada en un mundo que dejó atrás la fantasía.

Y creo que este es el mensaje más importante que deja la historia. El revalorizar la imaginación como excelente recurso creativo, añorar el juego como técnica de aprendizaje a través de la experimentación y sobre todo el amor y respeto que se debe tener hacia los más íntimos gustos e intereses.

Al terminar de ver Onward me sentí orgulloso de todo aquello que de alguna y otra manera me identifica y refleja parte de mi personalidad, tanto la que se ha moldeado como la que se ha exponenciado a través de las cosas que me gustan, desde los videojuegos, las caricaturas, el anime, el cine, los juguetes, libros, etc.

Aprendamos a querer y defender lo que nos impulsa. Abracemos cada una de estas experiencias y evitamos el tan hiriente hate. Recordemos que cada cabeza es un nicho, pero ese nicho es todo un mundo repleto de fantasía.

CALIFICACIÓN: ★★★★